• Observatorio de Política Exterior Argentina

Australia, potencia

Por Gustavo Insaurralde

La ministra de Relaciones Exteriores de Australia, Julie Bishop, comenzó su gira latinoamericana y el punto de inicio fue Buenos Aires. En ella, participó de una reunión en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) para luego reunirse con su par Jorge Faurie y el ministro de Educación, Esteban Bullrich. En la última reunión, se firmaron convenios de cooperación cultural, comercial y económica. A su vez, con el ministro Bullrich se firmó un acuerdo para fortalecer la cooperación educativa. Este es el primer acuerdo sobre esta temática.

La relación bilateral con Australia en materia educativa es sumamente intensa. Australia es uno de los socios estratégicos más importantes de las universidades argentinas con mayor índice de internacionalización. A pesar de la poca densidad de convenios entre universidades argentinas y australianas -por ejemplo la Universidad de Buenos Aires tiene convenios con sólo dos universidades de ellas (Universidad de Deakin y Universidad de Western Australia)- la influencia del sistema de educación superior australiano es fuerte si se tiene en cuenta la gran cantidad de profesores e investigadores formados en universidades australianas. En campos estratégicos de la cooperación bilateral argentina-australiana, como son cambio climático, erosión de suelos, oleaginosas, fisiología vegetal y temas agrícolas en general, la influencia australiana en la educación es tal que se estima, sin tener datos definitivos, que existen cátedras enteras con profesionales formados en Australia. A modo de ejemplo, en cátedras especializadas en estas temáticas, se estima que 6 de cada 10 tienen un posgrado (maestría o doctorado) o participaron de una estancia posdoctoral en una universidad australiana. Esto sin contar el número de profesionales argentinos que desempeñan funciones docentes y académicas en instituciones de educación superior australianas.

Sin duda, uno de los capítulos más importantes del soft power australiano es la proyección de su educación superior. Según los documentos de internacionalización de la educación australiana, el principal objetivo de esta estrategia es fomentar a Australia como un centro de excelencia en la educación superior global. Para ello, utiliza varias herramientas que van desde las becas internacionales de excelencia, como las Endeavour o las Australia Government Scholarships, los proyectos bilaterales de investigación bajo el paraguas de la agencia de promoción de ciencia (CSIRO), la conjugación de proyectos de investigación multinacionales con fuerte impacto en sus sectores productivos y la organización de visitas de “búsqueda de talentos” en áreas estratégicas.

Con estas herramientas de internacionalización de la educación en la mano, Australia enfrenta el escenario internacional y sus presiones a una mayor primarización, con la tecnificación y el aumento de su competitividad. Australia es un extraño caso que combina una una estructura económica fuertemente dependiente de la exportación de recursos naturales, liberalización de sus mercados (Australia firmó un TLC con China en 2014) con una pujante economía dinámica e inclusiva.

Si analizamos los discursos previos de Bishop sobre sus política latinoamericana, el objetivo inicial de la Canciller Australiana no era la proyección de su educación superior sino fomentar su visión liberalizadora y avalar la organización de la reunión del G20 en Buenos Aires. Esto no quiere decir que se desestimó el tema del principio. No obstante, la fuerza de esta temática de la agenda hizo que se redefinieran ambas estrategias.

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