• Observatorio de Política Exterior Argentina

Las incidencias del Brexit en las islas Malvinas

Por Lic. Lilian Berardi


Los resultados del referéndum realizado el 23 de junio de 2016 dieron lugar al denominado Brexit, la salida del Reino Unido de Gran Bretaña de la Unión Europea. Como es de esperar, dicho acontecimiento acarreará consecuencias, entre otras, sobre su relación con las islas Malvinas. Territorio reclamado por nuestro país desde 1833. Si bien la soberanía sobre las islas aún está en disputa, en los hechos, el gobierno británico desarrolló, principalmente a partir de 1982, una intensa política de “hechos consumados”.   

En tal sentido, estableció una Zona de Administración y Conservación Pesquera (FICZ) de 150 millas alrededor de las islas para promover la pesca y beneficiar, de este modo, la economía de sus habitantes mediante la venta de las licencias a embarcaciones de distintas nacionalidades. En la actualidad los ingresos provenientes de dicho negocio representan el 50 % de economía de las islas. Ante este hecho, Argentina manifestó su rechazo y declaró estas acciones contrarias a la Resolución 31/49 de la Asamblea General de la ONU, que establece que las Partes se tienen que abstener de adoptar decisiones que modifiquen la situación mientras las Islas están atravesando por el proceso recomendado. 


De la misma forma, a partir de la década de los 90, Reino Unido promovió la exploración y explotación de los recursos hidrocarburíferos autorizando la participación de empresas extranjeras (privadas) en áreas licitadas alrededor de las islas Malvinas. De esta forma buscó impulsar el desarrollo económico y así reducir la dependencia financiera inglesa.  

En la actualidad observamos un conjunto de consorcios extranjeros que participan y manejan las actividades relacionadas a la extracción de gas y petróleo en las cuencas sedimentarias alrededor de las Islas, desconociendo toda legislación argentina y todas las resoluciones de las Organizaciones Internacionales (OI) que instan a retirarse del área, ya que continúa bajo disputa de soberanía.


También en el plano miliar el gobierno inglés incrementó, a lo largo de los años, el presupuesto destinado a la modernización y ampliación de la base militar localizada en Monte Agradable. Esto se debe a la relevancia estratégica de dicha base considerada como una proyección de la OTAN (Organización del Atlántico Norte) fuera de sus límites. Entre otras cosas, permite monitorear el tráfico aéreo y naval de gran parte del Cono Sur.

En lo concerniente al ámbito político, el parlamento británico les concedió a los habitantes de las islas Malvinas plena ciudadanía británica desde 1983. Aunque no son considerados parte integrante del territorio nacional británico, reconocen a la reina/rey del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte como su soberano, sus autoridades emanan de la corona y del parlamento británico. Por su parte, el Anexo II del Tratado de Lisboa establece que los territorios bajo la denominación de Países y Territorios de Ultramar (PTU) se benefician con las políticas económicas de la Unión Europea (capítulo IV) a fin de asegurar su desarrollo sostenible.


En concordancia con la política británica de reafirmación de su presencia en las Islas se les aprobó una constitución en el año 2008. Como así también otorgaron el consentimiento para la realización de un referéndum, convocado por los isleños, en el año 2013 en el cual reafirmaron su nacionalidad inglesa. Cabe señalar que estos hechos son contrarios a las resoluciones de la ONU y desconocen el reclamo soberano del gobierno argentino sobre dichos territorios.  


Como observamos, los vínculos que mantiene RU con los habitantes de Malvinas abarcan distintas esferas tanto económica, militar como política. Es por ello que se espera que dicha separación del bloque europeo genere consecuencias en los diversos planos.

Puntualmente en lo relacionado al tema comercial, las islas Malvinas al ser consideradas Territorio de Ultramar del Reino Unido por el Tratado de Lisboa gozan de una relación especial con el mercado europeo a través de la Decisión de la Asociación de Ultramar (OAD). Como por ejemplo tener el acceso libre de aranceles y cuotas para los productos de pesca y cárnicos y elegibilidad a programas de asistencia financiera y técnica, en el marco del Fondo Europeo de Desarrollo.   


Como señalamos anteriormente, la pesca constituye una de las principales actividades económicas de los habitantes. Por ejemplo en el año 2017 representó casi el 50 % de su producción total, y al mismo tiempo constituyó el 98% de las ventas al exterior, cuyo destino principal fue la UE.


En el caso que dichas actividades comerciales tuvieran que someterse a las reglas de la Organización Mundial de Comercio después del Brexit, las tarifas de ventas a Europa subirán de cero a entre 6 y 18%, dependiendo del producto. De la misma manera, es menester señalar que un poco menos de la mitad de los productos obtenidos provienen del continente europeo.


En relación a esto es necesario señalar el caso particular de las empresas españolas que también muestran preocupación ya que la totalidad de la producción de las islas Malvinas que ingresa a Europa lo hacen a través del puerto de Vigo. Uno de los productos más apreciados es el calamar loligo, y su totalidad es comprada por España que luego distribuye al resto de los países de la Unión.


La actividad comercial, especialmente la venta del calamar, representa un porcentaje importante de los ingresos de la economía isleña. Donde la ausencia de aranceles tanto en la compra como en las ventas genera beneficios óptimos, esquema que se ve en cuestión ante el riesgo de que el Reino Unido se retire del bloque europeo sin un acuerdo bilateral con Bruselas.


Otra de las áreas que podría verse afectada por dicho proceso se refiere a la producción de carne que posee como destino en un 33% a la UE (Francia, España, Bélgica y Grecia) y casi 70% se vende en el Reino Unido. En relación a ello, en el caso de la ganadería se implementó desde inicios de la década del 90 programas de mejoramiento genético y de pastos para desarrollar y apoyar razas ovinas de doble propósito (lana y carne), reducir el diámetro de la fibra de lana (micras) y aumentar la productividad mediante el aumento de las tasas reproductivas y la disminución de la mortalidad. En la actualidad dichos productos se destinan a varios mercados alrededor del mundo.


También se genera incertidumbre sobre las cuestiones ambientales, puntualmente sobre el futuro de los subsidios europeos y las consecuencias para su industria turística. En este sentido, las islas Malvinas reciben de Bruselas fondos anualmente por LIFE, el programa de conservación europeo, y por el proyecto BEST. Estos fondos se destinan a la protección de pingüinos y fauna marina, que son uno de las grandes atracciones turísticas de las islas (perderán  5 millones de euros). Entre las especies más afectadas están los pingüinos de las islas, que tiene al menos una población de un millón de ejemplares. Su presencia constituye una de los principales atractivos turísticos, también apreciado por los isleños. En relación a ello indicamos que el turismo representa otra de las principales actividades económicas de las islas y que el número de visitantes se fue incrementando en las últimas temporadas, tanto por la llegada de cruceros como de vuelos aéreos. Entre el mayor número de cruceristas se destacan los estadounidenses continuando con Reino Unido, China, Canadá, Alemania y Australia.  


Por último subrayamos que otra cuestión relevante en este proceso lo representa el futuro escenario político. Como mencionamos las islas Malvinas figuran como Territorio Británico de Ultramar determinado por el Tratado de Lisboa en 2007. Por lo cual habría que esperar las reacciones de los países europeos que integran el bloque y su futura postura frente a la controversia que mantiene con Argentina sobre Malvinas. La gran incertidumbre en Gran Bretaña es que tras su separación sus ahora pares comunitarios le quiten el respaldo en la Asamblea General de la ONU.


Este acontecimiento que modifica el contexto internacional y que incide a nivel micro en la problemática de islas Malvinas, ofrece una nueva oportunidad para revisar, rediseñar la política argentina hacia Europa posiblemente reforzando/profundizando sus los lazos con países de la Unión.   


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