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Las implicancias de la solicitud de ingreso de Argentina al Acuerdo Integral yProgresivo de Asociación Transpacífico (CPTPP).

  • Foto del escritor: Observatorio de Política Exterior Argentina
    Observatorio de Política Exterior Argentina
  • 8 jul
  • 7 min de lectura

*Por María Jorgelina Gimenez Ruiz


La reciente solicitud de ingreso de Argentina al Acuerdo Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (CPTPP o TTP-11) pone de manifiesto el agotamiento de una estrategia internacional excesivamente rígida, pero que aún conserva un alto porcentaje de improvisación en las decisiones externas.

Tanto en campaña como durante los dos primeros años de gobierno de la administración de Javier Milei, se priorizó la relación con dos actores: Washington y Tel Aviv. Motivado por la afinidad ideológica, la política exterior gravitó indefectiblemente en un único eje.


La urgencia por ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), descartando la participación argentina en otros bloques como los BRICS, grafica la tendencia en ese sentido, demostrando “un enfoque demasiado restrictivo en un mundo que exige flexibilidad y multilateralismo” (Gimenez Ruiz, J. 2024).


Sin embargo, los condicionamientos financieros y económicos internos empezaron a mostrar las limitaciones que conlleva tener una visión tan dicotómica del mundo, obligando a la actual administración a reposicionar al país en el escenario internacional. De esta manera, comenzó a consolidarse un segundo eje a la política exterior argentina, con foco en la región del Asia-Pacífico. La necesidad de continuar el vínculo con China en vistas de preservar un instrumento financiero como el swap o el intento por incrementar oportunidades comerciales con India constituyeron algunos de los signos tempranos en este sentido.


Fue el propio mandatario argentino quien explicitó la tendencia irremediable, en el marco de su participación en Davos a comienzos del 2026, donde comentó que su “plan es abrirse a la Unión Europea, a EFTA, a Estados Unidos y a China” (LPO, 2026).


No obstante, el signo más contundente en términos representativos e institucionales de una política exterior que empieza a consolidarse en dos carriles: el geopolítico, Washington y Tel Aviv, y el geoeconómico, hacia la cuenca del Asia Pacífico, es sin dudas la reciente solicitud de adhesión al acuerdo Transpacífico. Este último, denominado por sus siglas como CPTPP o TTP-11, es un acuerdo de libre comercio entre 12 países de la cuenca del Pacífico (Australia, Brunéi, Chile, Canadá, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Reino Unido, Singapur y Vietnam) que representan el 13% del PBI mundial y entre el 14 y el 15% del comercio mundial. Entre sus objetivos se describe la reducción de aranceles, generación de inversiones y el establecimiento de reglas comunes sobre comercio, servicios, propiedad intelectual, medio ambiente y normas laborales (Clarín, 02/06/2026).


Asimismo, explica Trípoli Bringas que este macroacuerdo regional tiene entre sus principales objetivos la generación de cadenas de valor transpacíficas y la modernización de las disposiciones del comercio mundial en un contexto de grandes disputas entre Estados Unidos y China (Trípoli Bringas, G. 2021).


Fue en el marco de la participación argentina en el 43.° Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), cuando el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Nación, Pablo Quirno, formalizó la petición e hizo entrega de la carta de adhesión de la Argentina al bloque. El ministro declaró que tal decisión se funda en la necesidad de "generar condiciones para el desarrollo del sector privado" y adicionó: "El mercado de Argentina es el mundo, no solamente Argentina, y hacia allá vamos".


En este sentido, podría señalarse que la incorporación al acuerdo de libre comercio del transpacífico generaría dos beneficios claves: por un lado, un marco regulatorio con mayor previsibilidad para las exportaciones argentinas con los países que conforman el acuerdo y, por otro lado, brindaría una mejora arancelaria, al permitir alcanzar al 99% de los productos.


No obstante, la decisión de integrar el CPTPP merece varias lecturas importantes. En primer lugar, el sistema internacional rara vez se acomoda a la ideología de un gobierno. Una de las promesas de campaña de Javier Milei se centró en la idea de que las relaciones internacionales serían solo con Estados con democracia liberal, defensores de los valores occidentales (la libertad, la vida y la propiedad privada) y cuyas economías sean de mercado. Sin embargo, el CPTPP integra a Estados con distintos tipos de regímenes políticos, tal es el caso de Vietnam, Brunei, Malasia y Singapur, demostrando así que el multilateralismo y la diplomacia son dos instrumentos fundamentales. Esta diversidad evidencia que la participación en esquemas de integración económica exige una política exterior pragmática, orientada a maximizar oportunidades de inserción internacional antes que a establecer criterios de exclusión basados exclusivamente en afinidades ideológicas.


En consecuencia, el caso del CPTPP pone de manifiesto una tensión recurrente de la política exterior argentina: la necesidad de compatibilizar las preferencias políticas del gobierno con las exigencias de una estrategia de inserción internacional que demanda flexibilidad diplomática, diversificación de socios comerciales y capacidad de negociación con actores de distinta naturaleza política e institucional.


En segundo lugar, los alineamientos acérrimos no resultan estratégicos a largo plazo porque aumentan la vulnerabilidad del país en inferior posición respecto al más desarrollado, generando asimetría, dependencia, pérdida de otros mercados y oportunidades de inversiones, sin generar un win-win.


En tercer lugar, Argentina es miembro fundador del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la paralización del bloque por las diferencias ideológicas siempre aparece como potencial riesgo. En dicho contexto, jugadas en solitario, pueden generar mayor tensión política y también comercial al impactar en la política comercial común del bloque. Recientemente, en el marco de la reunión semestral del bloque conosureño, las cuatro economías se reunieron para resolver el reparto de cuotas de exportación, tras la entrada en vigor provisional del acuerdo con la Unión Europea. La reunión culminó sin éxito debido a las posiciones opuestas sobre el rumbo del bloque, sobre todo del lado argentino y del lado brasileño. Mientras el gobierno de Javier Milei exige una flexibilización que permita negociaciones bilaterales con terceros países, el gobierno de Inacio Lula da Silva propone reforzar la unidad regional comprometiéndose a destinar cien millones de dólares anuales al fondo de convergencia. Al respecto, el presidente paraguayo, Santiago Peña, señaló la desigualdad existente dentro del bloque “las asimetrías no han desaparecido, la cancha no está nivelada para todos por igual” (El País, 30/06/2026).


Finalmente, en cuarto lugar, cuestiones de orden doméstico. Como la política exterior es interméstica, es decir, los asuntos son “profunda e inseparablemente tanto internacionales como domésticos”. Por tanto, las miradas y los cuestionamientos internos son relevantes, sobre todo cuando advierten peligros para la soberanía nacional (Manning citado en Murillo, L. 2017). En tal sentido, la advertencia del ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, sobre el potencial riesgo “por la cuestión Malvinas y la industria nacional” de materializarse el ingreso de Argentina, merece una lectura aún más atenta. El problema deriva del hecho de que el Reino Unido, país miembro del CPTPP desde 2023, interpuso un Protocolo al momento de su adhesión, el cual explícitamente menciona en su artículo 2, Inc. 6 que “el ámbito geográfico de aplicación del CPTPP podrá ser ampliado a aquellos territorios cuyas relaciones internacionales son responsabilidad del Reino Unido” (Protocolo, pág. 4). En este marco, es menester mencionar que uno de los territorios bajo responsabilidad internacional del Reino Unido son las Islas Malvinas, y las mismas se encuentran bajo disputa por su soberanía con la República Argentina producto de la ocupación británica. Por tanto, ingresar a un acuerdo internacional voluntariamente sin reparar siquiera en un tema tan delicado, podría resultar legal e históricamente muy costoso. Por tanto, Argentina debería poder advertir estos potenciales riesgos, formular reservas o salvaguardas desde el momento mismo de la solicitud de adhesión o, al menos, anticipar de forma declarativa tal posición.


Para concluir, si se realiza un repaso breve desde la llegada de la nueva administración al gobierno argentino, la proyección internacional priorizó los vínculos con dos actores específicos: Estados Unidos y el Estado de Israel, gravitando la política exterior en un solo eje internacional.


Sin embargo, los Estados hace muchas décadas dejaron de pensar a la política exterior bajo la lógica amigo-enemigo. La dinámica y la estructura global, junto con los condicionamientos internos, obligaron al gobierno argentino a replantear su visión dicotómica del mundo y a repensar su estrategia internacional. Al respecto, hubo varias señales durante los dos primeros años de mandato, pero la presentación de la carta de adhesión al CPTPP es quizá la señal más significativa en términos institucionales. Si bien, la solicitud de Argentina es embrionaria y para formalizar su ingreso requiere del consenso de los miembros, el simple giro demuestra que el alineamiento rígido genera márgenes que

le son limitantes a países en desarrollo como la Argentina.


Simultáneamente, aún convive en la política exterior argentina la improvisación en los movimientos internacionales; no advertir incompatibilidades vinculadas a la integridad territorial en todos los ámbitos puede resultar muy caro desde todas las variables posibles.


Por el contrario, se requiere de una visión estratégica, que permita saber con claridad la dirección hacia donde el mundo se dirige, y desde allí posicionar al Estado reconociendo las distintas amenazas posibles. Además, en el siglo XXI la autonomía, entendida en un sentido amplio, sigue siendo la mejor estrategia. Para concluir, otro de los principios rectores de la PEA a considerar debería ser la apuesta por la diversificación y el multilateralismo, ya que el contexto actual, caracterizado por una realidad amplia y variada, exige una gestión de política exterior con una visión integral que supere el minimalismo de pensar a las relaciones internacionales tan solo desde la afinidad ideológica. Esto último, sin dudas, puede generar consecuencias tan absurdas como graves para cualquier país decidido a recorrer un único camino.


* Maestranda en Relaciones Internacionales (IRI-UNLP). Politóloga (UNSTA).


Referencias

Comunicados de Prensa de Cancillería (2026). Argentina presentó su solicitud de adhesión al CPTPP Disponible en: https://www.cancilleria.gob.ar/es/actualidad/noticias/argentina- presento-su-solicitud-de-adhesion-al-cptpp

Gimenez Ruiz, J. (2024). La urgencia por el ingreso de la Argentina a la OCDE. Observatorio de Política Exterior Argentina. Disponible en: https://www.opeargentina.org/post/la-urgencia-por-el-ingreso-de-la-argentina-a-la-ocde

Mercosur mira hacia Asia sin resolver aún el reparto de cuotas de exportación a la UE. El País (2026). Disponible en: https://elpais.com/america/2026-06-30/mercosur-mira-hacia- asia-sin-resolver-aun-el-reparto-de-cuotas-de-exportacion-a-la-ue.html

Milei defendió el comercio con China, presionado por la renovación del swap. La Política

Murillo, L. (2017). Coloso fragmentado: la agenda “interméstica” y la política exterior

Pablo Quirno adelantó que presentará en París la adhesión de Argentina al Tratado Transpacífico que propone libre comercio con 12 países”. Clarín (2026). Disponible en: https://www.clarin.com/economia/pablo-quirno-adelanto-presentara-paris-adhesion-argentina-tratado-transpacifico-propone-libre-comercio-12-paises_0_9GE11e2DmT.html

Protocolo de Adhesión del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte al Tratado

Trípoli Bringas, G. (2021). Tesis de Maestría: “Implicancias políticas y económicas de la ratificación del Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico para el Perú y la política exterior peruana”. Disponible en: https://repositorio.adp.edu.pe/bitstream/handle/ADP/177/2021%20Tesis%20Tripoli%20Bringas%2C%20Gonzalo.pdf?sequence=1&isAllowed=y

 
 
 

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