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Acuerdo histórico entre el Mercosur y la Unión Europea: ¿están todos de acuerdo realmente?

Por Nerea Álvarez


La noticia reciente de la firma del Acuerdo Unión Europea-Mercosur, aunque muy esperada y largamente negociada, fue sorpresiva en virtud de las dificultades del proceso negociador y las posiciones de las Partes. No obstante, ahora se debe aguardar la ratificación de los Parlamentos de ambos bloques.

Resulta clave, entonces, analizar el contenido del acuerdo, en lo que se conoce hasta el momento, así como, cuáles fueron las condiciones del contexto internacional para la firma de un acuerdo que fue esperado casi 20 años.


Cabe destacar que el Acuerdo de Asociación Estratégica UE-Mercosur, como lo llaman los comunicados oficiales, constituye el acuerdo más ambicioso en la historia del Mercosur: “Es el acuerdo más amplio y ambicioso alcanzado por ambos bloques en toda su historia, creando un mercado de bienes y servicios de 800 millones de consumidores que se beneficiarán de una oferta más diversa y de mayor calidad a precios más competitivos” (1).


Uno de los puntos más sensibles de esta negociación siempre han sido los bienes industriales y los bienes agrícolas, puesto que ambos bloques son competitivos en dichos sectores. En este sentido, se plantearon respecto a dichos bienes, una desgravación arancelaria diferenciada. En este sentido, ambos bloques se comprometieron a desgravar sus aranceles en distintos períodos, es decir a liberalizar distintos sectores, llegando aproximadamente al 90% en total de sus exportaciones e importaciones respectivamente.


En este sentido, cabe destacar que Mercosur eliminará sus aranceles sobre el 91% de las importaciones europeas, mientras que la Unión Europea lo hará en un 95%. Del lado europeo, mientras que en el sector industrial la cobertura es del 99%, en el sector agrícola esta llega a un 82%, pautándose cuotas en carnes, pollo, cerdo, azúcar, etanol, arroz, miel, maíz, queso y leche, los sectores más sensibles y que se resistían al acuerdo (2).

Asimismo, “la Unión Europea gana acceso en Mercosur para productos como chocolates y golosinas, vinos, lácteos y gaseosas, a la vez que se reserva el uso de ciertas cuotas para preservar  a los agricultores europeos” (3), según declaraciones del Comisario de Agricultura y Desarrollo Rural de la UE.


Por otro lado, el Mercosur ha coordinado y negociado un cronograma de desgravación más prolongado que el de la Unión Europea, para sectores como vehículos de pasajeros y calzados. No obstante, se integrarán completamente (a diferencia de las cuotas) al libre comercio entre ambas regiones en un plazo de 15 años.  Los vinos y el sector automotor tendrán un tratamiento especial (4). El tratado también contempla mercado para el sector servicios y compras gubernamentales. Como explica Julieta Zelicovich(5), respecto de la implementación de la propiedad intelectual “será de acuerdo a las legislaciones nacionales de cada país, aunque la UE advierte que ha logrado mejorar la protección para 357 productos alimenticios europeos a través del reconocimiento de indicaciones geográficas”.

Otro dato a destacar, es el hecho de que el acuerdo impulsa un compromiso por parte del Mercosur, para que elimine las retenciones a las exportaciones al agro.


Sin embargo, hace muy pocos días se dieron a conocer los detalles del acuerdo. Cabe destacar que cuando se informó la firma del mismo, poco se sabía al respecto. Un aspecto que diversos actores criticaron es que el proceso de negociación haya sido relativamente hermético y que la información no haya sido de carácter público. Tampoco hubo una instancia en la cual se haya involucrado a la sociedad civil. Esto no quita que el acuerdo ayude a mejorar las condiciones del Mercosur como actor internacional.


A su vez, cabe mencionar la coordinación intrabloque necesaria para alcanzar este acuerdo, siendo que muchos han hablado acerca del “estancamiento” del bloque en estos últimos años.


Respecto a las condiciones que hicieron posible dicha firma, debemos observar el contexto internacional, es decir la guerra comercial entre actores claves y la crisis de la globalización. Frente a esto, y contra el fantasma del proteccinismo comercial, se evidencian preferencias por instrumentos comerciales que otorgan previsibilidad en el intercambio, como los acuerdos de libre comercio. Para poder analizar este tema en mayor profundidad, debemos, también, esperar al turno de los poderes legislativos de ambos bloques, que serán los encargados de evaluar esta situación para ver si el Acuerdo obtendrá la ratificación necesaria. Cuestión que despierta dudas frente a las declaraciones de actores claves como la oposición argentina e integrantes del lobby agrícola francés.


Referencias:

(1)Recuperado en https://www.cancilleria.gob.ar/userfiles/prensa/resumen_acuerdo_mcs-ue_elaborado_por_gobierno_argentino.pdf

(2)Zelicovich, Julieta, “El acuerdo Mercosur-Unión Europea en su recta final”, Fundación Carolina, Julio 2019.

(3)Recuperado en

https://www.cronista.com/columnistas/Acuerdo-Mercosur-UE-que-como-y-por-que-20190628-0054.html

(4)Zelicovich Julieta, “El acuerdo Mercosur-Unión Europea en su recta final”, Fundación Carolina, Julio 2019.

(5)https://www.cronista.com/columnistas/Acuerdo-Mercosur-UE-que-como-y-por-que-20190628-0054.html


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