Malvinas y política exterior argentina: oportunidades y desafíos en unescenario internacional marcado por la confrontación entre Estados Unidos e Irán.
- Observatorio de Política Exterior Argentina

- 25 jul
- 9 min de lectura
Por Lautaro Rodríguez Bonavía*
La guerra entre los Estados Unidos y la República Islámica de Irán ha generado un cimbronazo en el sistema internacional, albergando distintas tensiones y puntos de conflicto tanto entre los dos Estados beligerantes como con el resto de actores de la arena internacional.
En este contexto, uno de los puntos de tensión más álgidos fue el que tuvo lugar entre Estados Unidos y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte; el cual tuvo como principal catalizador la falta de apoyo directo de este último a las operaciones militares norteamericanas en el conflicto con Irán, evidenciada en las declaraciones del por entonces primer ministro británico, Keir Starmer, quien manifestó su deseo de que el conflicto en Medio Oriente acabe lo antes posible y afirmó que Gran Bretaña bajo ninguna circunstancia se verá envuelta en una guerra a gran escala con la República Islámica de Irán (Avignolo, 2026). Producto de estas desavenencias, se comenzó a especular con que Estados Unidos, a modo de “represalia”, podría modificar su histórica postura en la disputa
de soberanía por las Islas del Atlántico Sur en apoyo al reclamo soberano de la República Argentina. A su vez, se filtraron supuestos documentos y correos electrónicos del Pentágono barajando con énfasis esta posibilidad, a la par que la posible suspensión de España como miembro de la OTAN. Sin embargo, se debe mencionar que, más allá de su impacto mediático, la concreción de tales escenarios resulta altamente improbable en los hechos.
Los sucesos mencionados anteriormente fueron bien recibidos por parte del gobierno argentino, que calificó las filtraciones del Pentágono como un gran avance para que nuestro país recupere las Islas del Atlántico Sur. En este sentido, el presidente Javier Milei destacó que el actual gobierno se encuentra realizando todo lo posible para que la Argentina recupere el ejercicio pleno de soberanía sobre las Islas Malvinas, San Pedro, Aurora y Esquivel y que dichos avances solo podrían alcanzarse a través de una política exterior pragmática, que priorice los intereses nacionales por sobre los valores morales y posturas ideológicas, y con las Islas Malvinas como eje central (Estados Unidos podría revisar su histórico apoyo al Reino Unido en la disputa por Malvinas, 2026).
Sin embargo, un análisis más detenido de la política exterior argentina en relación con el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas permite identificar una serie de elementos que contradicen las declaraciones del presidente Javier Milei.
En primer lugar, es menester considerar que las supuestas “filtraciones” del Pentágono difícilmente son plausibles de calificarse, por sí mismas, como un avance argentino real en la resolución de la Cuestión Malvinas.
En segundo lugar, la política exterior argentina no solo se aparta de un enfoque pragmático centrado en la Cuestión Malvinas, sino que también revela una marcada orientación ideológica, circunscribiendo la cuestión al plano del reclamo diplomático formal en foros internacionales, en particular en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Las filtraciones del Pentágono y la construcción de expectativas en la política exterior argentina.
Como se mencionó previamente, las filtraciones del Pentágono generaron gran entusiasmo en el gobierno nacional, quien afirmó que las mismas suponían uno de los mayores avances posibles hacia la resolución de la disputa de soberanía sobre las Islas del Atlántico Sur. Esto debido a que, de acuerdo con la lectura de la administración nacional actual, la “ruptura” entre Estados Unidos y Reino Unido producto del conflicto en Irán desembocará en que uno de los actores con mayor capacidad de influencia a nivel internacional, como lo es el Estado norteamericano, pasará a “hipotéticamente” reconocer los derechos argentinos sobre las Islas del Atlántico Sur, inclinando la balanza a favor de nuestro país en una disputa histórica. Esto configuraría un quiebre histórico en la postura estadounidense con respecto a la Cuestión Malvinas, dado que, si se analiza a lo largo de la historia, el Estado norteamericano nunca ha reconocido los derechos argentinos sobre las Islas del Atlántico Sur. Por el contrario, ha oscilado entre una postura de “neutralidad” y de apoyo directo al Reino Unido, sobre todo en los puntos de tensión más álgidos. En este sentido, destacan sucesos como el ataque del USS Lexington al asentamiento argentino de Puerto Soledad en 1831, que legitimó la usurpación ilegal británica dos años más tarde; y el apoyo explícito de los Estados Unidos a la Corona Británica en el Conflicto del Atlántico Sur de 1982. Al mismo tiempo, es necesario destacar cómo, a lo largo del tiempo, Estados Unidos ha actuado muchas veces como aliado estratégico de Reino Unido en todos los foros y organismos internacionales, a la vez que ha negado sistemáticamente el carácter regional de la disputa de soberanía, reduciéndola meramente a un asunto restringido a las relaciones bilaterales entre Argentina y Reino Unido, impidiendo que se aminoren las desigualdades político-militares entre ambas partes (Reid, 2014)
Ahora bien, existen dos elementos que contradicen este optimismo sobre las filtraciones de la sede del Departamento de Defensa norteamericano y niegan que las mismas puedan constituir, per se, un avance propiamente argentino en la Cuestión Malvinas.
En un primer punto, es necesario señalar que las posiciones que trascienden a través de filtraciones de documentos o correos electrónicos del Pentágono no necesariamente reflejan la postura oficial de los Estados Unidos en materia de política exterior. Las evaluaciones o recomendaciones formuladas por determinados funcionarios del Departamento de Defensa forman parte de los procesos internos de deliberación y, por lo tanto, pueden no coincidir con la posición finalmente adoptada por el Poder Ejecutivo estadounidense ni constituir un insumo decisivo en la definición de los alineamientos estratégicos internacionales. Un antecedente ilustrativo de esta dinámica fueron los instantes previos al Conflicto del Atlántico Sur de 1982. Allí, el gobierno nacional argentino, en ese entonces presidido de facto por una Junta Militar con Leopoldo Fortunato Galtieri a la cabeza, también se hizo eco de supuestas “filtraciones” de la sede del Departamento de
Defensa estadounidense, que ponían sobre la mesa el retiro del apoyo a Reino Unido en la
disputa de soberanía por las Islas Malvinas. No obstante, los eventos posteriores al inicio de la guerra el 2 de abril de 1982 demostraron que Estados Unidos, contrario a las especulaciones argentinas, nunca estuvo realmente dispuesto a abandonar su postura en alianza con la corona británica en la Cuestión Malvinas.
En un segundo punto, resulta inadecuado considerar las filtraciones del Pentágono como un logro de la política exterior argentina en la Cuestión Malvinas. Dichas filtraciones no fueron el resultado de una acción diplomática impulsada por la Cancillería argentina ni de una estrategia desarrollada por el Estado argentino, sino que derivaron de una dinámica
bilateral entre terceros Estados sobre la cual la Argentina no ejerció influencia ni capacidad
de decisión.
En este sentido, atribuir a la política exterior argentina un acontecimiento cuya génesis es completamente exógena supone confundir un cambio coyuntural del entorno internacional con un resultado efectivo de la acción diplomática nacional. Para que pudiera hablarse de un avance genuino en la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, sería necesario identificar una relación causal entre dicho escenario y una gestión concreta de la Cancillería argentina, ya sea mediante negociaciones con los Estados involucrados, iniciativas diplomáticas específicas o acciones orientadas a modificar las posiciones de los actores relevantes, entre otras. Hasta el momento, no existen evidencias de que las filtraciones respondan a una estrategia de esa naturaleza. Lo mismo sucede a la inversa con Washington.
La PEA hacia Malvinas en el marco de la Guerra de Irán.
Otro elemento que se destacó desde el gobierno nacional, con respecto a las filtraciones del Pentágono, fue que las mismas y, por ende, el “avance” en la Cuestión Malvinas se debían a que la Argentina, desde la asunción de Javier Milei como presidente, adoptó una política exterior pragmática, priorizando los intereses nacionales por sobre cualquier ideología o valor moral, y centrada en las Islas Malvinas.
Pero, si se realiza un análisis de la PEA durante el período de gestión del presidente de turno, se puede apreciar que la misma, contrario a la postura del presidente argentino, no se muestra ni tan pragmática ni centrada específicamente en las Islas Malvinas y el intento de recuperar el pleno ejercicio de soberanía sobre ellas.
Por un lado, siguiendo textos como el de Cisilino, Bilmes y Patronelli (Bilmes et al, 2025), uno de los puntos que más caracterizan a la política exterior argentina durante la administración de Javier Milei es su fuerte carácter ideológico y asentado en valores morales, antes que en la defensa del interés nacional. Esto se evidencia en dos aristas diferentes: la primera es la adhesión irrestricta a todos los alineamientos y tomas de posición internacional llevados a cabo por Estados Unidos e Israel en base a la concordancia político-ideológica del funcionario argentino para con sus homólogos. La segunda se relaciona con la firma de alianzas estratégicas, tratados comerciales y numerosos acuerdos con Estados “occidentales”, teniendo como sustento no tanto el beneficio o rédito que puedan suponer para el Estado argentino, sino la defensa de valores como la libertad económica, la democracia liberal, el respeto a la tradición judeocristiana o la lucha contra el antisemitismo (Cisilino et al, 2025). Un ejemplo claro al respecto es la firma de los Acuerdos de Isaac, entre Argentina e Israel, cuyo lanzamiento se realizó el pasado mes de abril con el fin de garantizar la cooperación en defensa de la democracia y la libertad en Oriente Medio.
Por otro lado, recuperando otros estudios, se avizora que la política exterior argentina, desde la asunción de Javier Milei como presidente, lejos ha estado de concederle a las Islas Malvinas un rol central en la agenda. Por el contrario, se dio una reconfiguración de las prioridades en la diplomacia argentina que se enfocaron mucho más en fortalecer el acercamiento con potencias globales como los Estados Unidos (Sinopoli, 2025) y propiciar el ingreso a foros y organismos del mundo noratlántico (como la OCDE), relegando a la Cuestión Malvinas a un segundo plano. Así, las políticas argentinas hacia la recuperación de las Islas del Atlántico Sur, durante el gobierno actual, se han reducido al mero pronunciamiento formal de discursos a favor de la soberanía argentina sobre Malvinas en la Asamblea General de las Naciones Unidas, así como en otros foros internacionales.
Versando más específicamente sobre este último punto, el gobierno argentino de turno ha obrado en reiteradas ocasiones legitimando el derecho de autodeterminación de los isleños de Malvinas, siendo esto contrario a la tradición diplomática histórica de la Argentina en la defensa del derecho “Uti Possidetis Iuris”, y haciendo caso omiso al avance de las actividades ilegales de pesca y de explotación de hidrocarburos en la Cuenca Sea Lion por parte de empresas como Rockhopper Plc y Navitas Petroleum (Sinopoli, 2025); lo cual debilita significativamente cualquier interpretación que presente estos acontecimientos como avances concretos en la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas.
Conclusiones
En conclusión, el análisis realizado permite sostener que las filtraciones delPentágono, en contraste con la interpretación sostenida por el gobierno argentino, no constituyeron un punto de inflexión en favor de la posición nacional respecto de la Cuestión de las Islas Malvinas, San Pedro, Aurora y Esquivel y sus espacios marítimos correspondientes. Se trató de un episodio exógeno, ajeno a la capacidad de incidencia de la política exterior argentina y que, por sí mismo, no alteró las dinámicas diplomáticas ni el estado de la controversia de soberanía.
Asimismo, el estudio evidencia que la política exterior argentina del período analizado se encuentra fuertemente atravesada por definiciones político-ideológicas que inciden en la jerarquización de la agenda internacional. En ese marco, la Cuestión Malvinas no ocupa un lugar prioritario, sino que aparece subordinada a otros objetivos de política exterior vinculados al alineamiento con los principales actores occidentales.
Desde esta perspectiva, cualquier avance sustantivo en el tratamiento diplomático de la disputa requiere una estrategia de política exterior sostenida, coherente y de largo plazo, que fortalezca la capacidad de iniciativa internacional de la Argentina, profundice la articulación con los países de América Latina y consolide la Cuestión Malvinas como una verdadera política de Estado. Ello supone trascender la reiteración de posicionamientos en los foros multilaterales y desarrollar una acción diplomática consistente que contribuya a incrementar el respaldo internacional a la posición argentina en el marco del derecho internacional.
*Estudiante avanzado de la Licenciatura en Ciencia Política en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales (FCPOLIT-UNR). Miembro del Observatorio de Política Exterior Argentina (OPEA-UNR)
Referencias
Avignolo, M. L. (16 de marzo de 2026). Starmer le responde a Trump por Ormuz: “Gran
Bretaña no se verá envuelta en una guerra a gran escala con Irán”. Clarín. https://www.clarin.com/mundo/starmer-responde-trump-ormuz-gran-bretana-vera-envuelta-guerra-gran-escala-iran_0_AxtKQ526bY.html
Centro de Estudios Estratégicos de Relaciones Internacionales (CEERI). (2026). Observatorio de Política Internacional: Informe N°35. Abril. https://www.ceeriglobal.org/download/informe-comparativo-n35-abril-2026/
Cisilino, J. M., Bilmes, J. y Patronelli, H. (2025). La Cuestión Malvinas en la era Milei: declinación de la soberanía y avance británico-estadounidense. Boletín geografías desde el Sur (12). https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.19488/pr.19488.pdf
Estados Unidos podría revisar su histórico apoyo al Reino Unido en la disputa por Malvinas.
(24 de abril de 2026). Página12. https://www.pagina12.com.ar/2026/04/24/estados-unidos-podria-revisar-su-historico-apoyo-a-la-soberania-britanica-sobre-las-malvinas/
Reid, P. J. (2014) A 182 años de la invasión estadounidense a Malvinas y después ¿Reconoce Estados Unidos la soberanía Argentina en Malvinas? Universidad Nacional de La Matanza, Secretaría de Extensión Universitaria. Carta Informativa de la Junta de Estudios Históricos de La Matanza Universidad Nacional de La Matanza. https://www.unlam.edu.ar/descargas/1432_4.ImagoMundi36.pdf
Sinopoli, M. (2025). Observatorio de Política Exterior Argentina (OPEA). Columna: “Malvinas y el dilema de una diplomacia sin fuerza en la administración de Javier Milei.”. Disponible en:https://www.opeargentina.org/post/malvinas-y-el-dilema-de-una-diplomacia-sin-fuerza-en-la-administraci%C3%B3n-de-javier-milei
Tokatlian, J. G. (28 de noviembre de 2024) “Malvinas en tiempos libertarios: una reflexión
sobre la política exterior de Milei”. Cenital. https://cenital.com/malvinas-en-tiempos-libertarios-una-reflexion-sobre-la-politica-exterior-de



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