Santa Fe como nodo estratégico para la inserción internacional argentina.
- Observatorio de Política Exterior Argentina

- 28 jun
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La relevancia geoeconómica del complejo portuario del Gran Rosario y la hidrovía Paraguay-Paraná en la proyección externa del país.
Por Lucía Ríos*
Los análisis sobre la inserción internacional argentina suelen concentrarse en la política exterior nacional, las decisiones de la Cancillería o los vínculos bilaterales y multilaterales que el Estado establece con otros actores del sistema internacional, entre otros. Sin embargo, en un contexto caracterizado por la creciente interdependencia económica, la fragmentación de las cadenas globales de valor y la centralidad de la infraestructura logística, la proyección externa de los Estados depende cada vez más de determinados territorios subnacionales que, por su posición estratégica, se convierten en plataformas de vinculación con la economía global.
En el caso argentino, la provincia de Santa Fe constituye uno de esos espacios estratégicos. La concentración del complejo portuario del Gran Rosario y su ubicación en la hidrovía Paraguay-Paraná han configurado una estructura logística y productiva de relevancia no solo nacional, sino también regional e internacional. Desde este corredor se articula una parte sustancial de las exportaciones agroindustriales argentinas y se conecta al país con los principales mercados mundiales, al tiempo que se integran las economías de los países de la Cuenca del Plata.
En consecuencia, comprender la inserción internacional de Argentina exige incorporar una dimensión territorial y geoeconómica del análisis, solo para mencionar algunas. Más allá de las decisiones adoptadas por el gobierno nacional, la capacidad del país para proyectarse económicamente hacia el exterior se encuentra estrechamente vinculada con nodos estratégicos de infraestructura y producción. En ese marco, Santa Fe emerge como un actor central de la proyección externa argentina y como un espacio cuya relevancia excede ampliamente el ámbito provincial.
Comprender por qué un espacio como Santa Fe puede alcanzar esa relevancia exige situarse en el campo de la geoeconomía, que propone una redefinición de las fuentes del poder estatal. Bajo este enfoque, el control sobre la infraestructura crítica, rutas comerciales y nodos de conectividad opera como un recurso de poder en sí mismo, capaz de condicionar la posición relativa de un país en el sistema internacional. La geoeconomía permite así correr el análisis desde el Estado-nación como unidad exclusiva de observación hacia las geografías concretas como puertos, corredores e hidrovías, donde efectivamente se construye y se ejerce esa capacidad de proyección externa.
El complejo portuario Gran Rosario.
El complejo portuario Gran Rosario y/o también conocido a nivel internacional como Up River, constituye un nodo agroexportador que se encuentra localizado en la región sur de la provincia de Santa Fe y que, en un tramo de 70 kilómetros a la vera del Río Paraná, entre la localidad de Timbúes al norte y Arroyo Seco al sur concentra 30 terminales portuarias, entendidas estas como unidades empresariales con instalaciones y un muelle de descarga o carga individual para buques oceánicos, de las cuales 18 despachan los productos agroindustriales que representan casi 1 de cada 3 dólares que ingresan a la Argentina por exportaciones de bienes (Bolsa de Comercio de Rosario, 2026). Asimismo, se define como puerto el área que provee las instalaciones para el embarque y desembarque de diferentes productos, encontrándose muchas veces asociado a una ciudad determinada. Dentro del mismo se pueden encontrar múltiples terminales e infraestructura donde se realiza la carga o descarga, hacia o desde los buques oceánicos o barcazas (Bolsa de Comercio de Rosario, 2021).
Esta infraestructura portuaria opera como otros grandes nodos del comercio internacional, donde los buques cargan directamente en los puertos instalados en el río Paraná. De esta manera, la carga viaja desde los campos donde esta se produce hasta el nodo del sur santafesino para ser procesada en el lugar y luego embarcarse con destino a más de 150 países; entre ellos se destacan: China, Brasil, India, Estados Unidos, Vietnam, Egipto eIndonesia. Este trayecto se realiza por la Vía Navegable Troncal de la Hidrovía Paraguay-Paraná que desemboca en el Río de la Plata y, desde allí, al océano Atlántico.
Sin embargo, la importancia del complejo portuario del Gran Rosario no radica únicamente en sus dimensiones físicas ni en el volumen de mercancías que moviliza. La región concentra más de 52 millones de toneladas anuales de capacidad de molienda de oleaginosas, equivalente al 75% del total nacional (Bolsa de Comercio de Rosario, 2026). Pocas regiones del mundo combinan, en un radio tan acotado, semejante escala de infraestructura portuaria, capacidad agroindustrial y flujo exportador.
Es así como en 2025, Gran Rosario consolidó su posición como el principal nodo agroexportador del planeta. Con un total embarcado de 75,7 Mt de granos, aceites y subproductos, la región del Up River alcanzó el primer puesto del ranking luego de varios años en los que la baja producción agrícola lo había desplazado al segundo lugar (incluso al tercero en el año 2023, el de la histórica sequía). De esta manera, el Gran Rosario aventajó al distrito aduanero estadounidense de Nueva Orleans, Luisiana, que despachó un total de 74,8 Mt en todo el 2025. El podio de mayores nodos portuarios agroexportadores del año pasado lo cierra el puerto brasileño de Santos, San Pablo, con 60 Mt embarcadas en el año (Bolsa de Comercio de Rosario, 2026).

Gráfico extraído de la Bolsa de Comercio de Rosario (2026)
Este posicionamiento no solo da cuenta de la magnitud productiva y logística alcanzada por Santa Fe, sino que también pone de manifiesto la creciente relevancia internacional de laprovincia dentro de las cadenas globales de suministro de alimentos.
En este sentido, la importancia de nuestra provincia excede ampliamente el ámbito provincial y se consolida como un nodo geoeconómico estratégico. La concentración de capacidades productivas, industriales y logísticas en torno al Gran Rosario convierte a la provincia en uno de los principales puntos de conexión entre Argentina y la economía mundial. En 2025, el complejo de Up River representó el 75% de todos los productos agroindustriales despachados desde puertos argentinos, seguido por el complejo portuario
de Bahía Blanca con tan solo el 13%, lo cual da cuenta de una diferencia abrupta en términos de capacidades productivas (Bolsa de Comercio de Rosario, 2026).
Este escenario invita a repensar la inserción internacional argentina desde una dimensión territorial . El liderazgo alcanzado por el complejo del Gran Rosario pone de manifiesto que la proyección económica externa del país se sustenta, en gran medida, en territorios capaces de articular producción, infraestructura y conectividad a escala global.
La hidrovía Paraguay-Paraná
En este entramado, la hidrovía Paraguay-Paraná desempeña un papel fundamental. Más que una vía de transporte, constituye el principal corredor fluvial de la Cuenca del Plata, articulando espacios productivos de Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay y
permitiendo la salida de una parte sustancial de las exportaciones regionales hacia el océano Atlántico y los mercados internacionales. La localización de Santa Fe sobre este eje le confiere una ventaja geoeconómica singular, al situarla en un punto de convergencia entre la producción sudamericana y los principales circuitos del comercio mundial.
La relevancia estratégica de la hidrovía no se agota en su dimensión logística y geopolítica, sino que se extiende a los debates en torno a su gobernanza y modelo de gestión. Históricamente, la Vía Navegable Troncal estuvo concesionada desde 1995 a la firma Hidrovía S.A., integrada por Jan de Nul y Emepa, bajo un esquema que combinó escasa fiscalización estatal, subsidios y una rentabilidad ampliamente superior a la proyectada (Duarte, 2022). Vencida esa concesión, la gestión transitó por un período de administración estatal a cargo de la Administración General de Puertos, en el marco de un proceso licitatorio que se extendió por varios años entre presiones sectoriales, debates sobre soberanía y disputas geopolíticas.
En junio de 2026, el gobierno nacional adjudicó una nueva concesión por 25 años al consorcio integrado por la empresa belga de Jan De Nul y la firma argentina Servimagnus, que conformaron a tal efecto la sociedad Vía Navegable Argentina (VNA). La adjudicación fue calificada como la mayor privatización del gobierno de Javier Milei, con inversiones proyectadas cercanas a los 10.000 millones de dólares y un modelo de financiamiento a riesgo empresario, sin aval del Estado. Entre los compromisos centrales del nuevo contrato se destaca la profundización del canal hasta los 44 pies, con el objetivo de permitir el tránsito de embarcaciones de mayor porte. Según estimaciones de las principales cámaras
cerealeras, cada pie adicional de profundización equivale a aproximadamente 2.200 toneladas más de capacidad de carga por buque, y se proyecta que la profundización a 38 pies permitiría una reducción de entre 189 y 230 buques por año, con un ahorro logístico anual estimado de entre 375 y 456 millones de dólares. Sin embargo, el proceso no estuvo exento de controversias: organismos de control advirtieron sobre presuntas irregularidades en los pliegos y la ausencia de estudios de impacto ambiental, mientras que la competidora DEME Group impugnó la adjudicación y el proceso derivó en denuncias penales contra funcionarios del gobierno nacional. Este escenario pone en manifiesto que la hidrovía Paraguay-Paraná no es únicamente un corredor de exportaciones, sino también un campo de disputa donde se dirimen intereses económicos globales, decisiones de política pública y tensiones entre soberanía estatal y capital transnacional (Banega, 2024; Duarte, 2022).
Como señala Cherini (2019), “es interesante observar cómo los cambios en el sistema
internacional, generados por el reconocimiento de nuevos actores internacionales” [...], han llevado a que en las relaciones internacionales en el siglo XXI tengan un lugar no antes
visto los gobiernos no centrales (GNC)”, haciendo referencia a la potencialidad de actores
subnacionales como lo es el caso de las provincias argentinas.
En un contexto internacional caracterizado por la creciente importancia de la seguridad alimentaria, la resiliencia de las cadenas de suministro y la competencia por infraestructuras críticas, el caso santafesino demuestra que determinados territorios subnacionales pueden adquirir una relevancia estratégica que excede ampliamente sus límites jurisdiccionales. La consolidación del complejo del Gran Rosario como el principal nodo agroexportador del mundo y su articulación con la Hidrovía Paraguay-Paraná posicionan a Santa Fe no solo como un espacio central para la economía argentina, sino también como uno de los principales activos geoeconómicos desde los cuales se proyecta la inserción internacional del país.
Conclusión
El recorrido realizado confirma que Santa Fe, a través del complejo portuario del Gran Rosario y su articulación con la hidrovía Paraguay-Paraná, constituye uno de los nodos geoeconómicos más relevantes de la inserción internacional argentina. Sin embargo, esa centralidad no debería leerse como un dato neutro: la reciente concesión de la Vía Navegable Troncal, marcada por irregularidades, impugnaciones y denuncias penales, muestra que el control sobre infraestructura crítica es también un campo de disputa entre el capital transnacional, soberanía estatal y vacíos de fiscalización pública. De esta manera
nos podemos cuestionar: ¿Puede hablarse de soberanía real sobre la hidrovía cuando su gestión y rentabilidad dependen de consorcios privados con escaso control estatal? ¿A qué costo institucional y ambiental se sostiene este liderazgo agroexportador?
Asimismo, el caso invita a preguntarse si esta centralidad geoeconómica se traduce en desarrollo genuino o profundiza un patrón de especialización primaria atado a los ciclos de los commodities, y si los gobiernos subnacionales cuentan con herramientas reales para incidir en decisiones que, como la concesión de la hidrovía, se definen casi exclusivamente desde la Nación. La pregunta de fondo persiste: ¿quién se beneficia, en qué condiciones y a qué costo, cuando un territorio se convierte en plataforma estratégica de la economía global?
*Estudiante avanzada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales (FCPOLIT-UNR). Miembro del Observatorio de Política Exterior Argentina (OPEA-UNR).
Bibliografía.
Banega, A. M. (2024). La hidrovía Paraná-Paraguay como un espacio de soberanía, comercio y negocios, geopolítica global en el nivel operacional [Trabajo Final Integrador].n Escuela Superior de Guerra Conjunta, Universidad de la Defensa Nacional.
Bolsa de Comercio de Rosario. (2026). El Gran Rosario se consolida como uno de los principales nodos agroexportadores del mundo.
Bolsa de Comercio de Rosario. (2021). Mapa terminales portuarias del Gran Rosario.
Cherini, O. (2019). La vinculación internacional de provincias argentinas con OOII de Crédito: el caso del FKDEA. Observatorio de Política Exterior Argentina (OPEA)
Duarte, M. (2022). La economía política de la "Hidrovía". Revista Transporte y Territorio, (26), 33–55.
Infobae. (2026). Hidrovía: las empresas que ganaron la licitación crearon Vía Navegable Argentina (VNA), la firma que operará la concesión. Infobae.
Loustalot, L. (2026). Ranking mundial: la Argentina fue el tercer exportador agrícola y Rosario dominó el comercio global de granos en 2025. Infobae.
Martínez, F. (2026). Jan De Nul y la Hidrovía: los detalles de la mayor privatización del gobierno de Javier Milei. Filo News.
Urien, P. (2026). La nueva concesión de la Hidrovía podría generar ahorros de más de US$450 millones anuales. La Nación.



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